Mi primer día de prácticas y me sentía como en un sueño. Tanto camino recorrido años atrás para poder sentir durante un poco más de un mes a lo que quiero dedicar mi vida, la enseñanza de las Ciencias Sociales.
No podía explicar nítidamente cómo me sentía, estaba extasiada, una mezcla de nervios, miedo, entusiasmo, alegría... Todas esas sensaciones hacían que sintiese ese momento con distancia. Podría decirse que mi sensación era como estar ubicada en una nube viendo a los niños moverse dentro y fuera de las aulas, los profesores detrás de ellos, unos gruñones, otros sonrientes... Entonces pensé, ¿qué tipo de profesora quiero ser "la profesora gruñona o la sonriente"?. No era una pregunta que nunca me hubiese hecho sino todo lo contrario, ocupaba un gran espacio en mis sentimientos, en mis preocupaciones y curiosidades. ¡Por fin había llegado el momento de descubrir en qué tipo de profesora me iba a convertir!.
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